Cúbreme de palabras cada noche, dame el tiempo para leerte en calma, permíteme enredarme en tus letras sin piedad mientras me regalas tu alma, que necesito sentir en mis ojos tu mirada cuando en silencio me hablas y aspirar aquel aroma sublime, del que al dormir te siente en su almohada.
Extiende tu verbo sobre mis sábanas, que yo lo iré recogiendo despacito cada madrugada, será de mis sueños el sustento y al cerrar mis ojos, el argumento donde calmaré las ansias con cada promesa que en ellos haya.
Porque sólo tú tienes la llave para abrir el diccionario que define una historia jamás contada y entre las líneas que escribimos en cada página, se encuentran miles de palabras que cada noche me abrigan hasta llegar la mañana.
Javi A.