Quizás un día, la tinta que empapa mis palabras se acabe secando por el implacable paso del tiempo, quizás el roce del aire la acabe borrando de aquellos papeles, que fueron blancos como la nieve en invierno y hoy se tornaron ocres al llegar el otoño a sus versos.
Es posible que con los años, caduquen aquellos sentimientos, que en su momento, fueron lágrimas que emborronaron la prosa y la lírica de miles de sueños y se pierdan en el olvido más añejo, donde apenas puede llegar el recuerdo, escondiendo su verdad hasta el fin de los tiempos.
Acaso fuera verdad aquello de que las palabras se las lleva el viento? y si así fuera, yo me pregunto, hacía dónde fueron? a qué lugar llegaron que nadie las encuentra y se van acumulando minuto a minuto llorando en su silencio, desterradas ya sin sentido, ni comprensión, ni entendimiento.
Tal vez haya suerte y alguna escape de su encierro, pues si tan sinceras fueron al escribirlas o decirlas y en algún corazón quedaron grabadas a fuego, habrá algo en este mundo que las haga volver como un dulce recuerdo.

                Javi A.  

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