Navegando contigo

Elegí navegar a tu lado y desde el primer día supe que la mar nos daría tantos días en calma como de tempestad.
Que la brisa nos relajaría en algunas ocasiones mientras en otras el viento arreciaría con fuerza.
Aún así, no dude en echarme a la mar contigo y superar todo lo que nos deparara el viaje.
Agarrándonos fuerte los dos si hiciera falta para no caer por la borda y sujetando con fuerza los amarres que soportarían cada envite que el oleaje nos trajera.
También sabía que en tiempos de calma disfrutaríamos los dos de cada momento.
Seríamos piratas en la inmensidad del océano en busca de un cofre donde guardar nuestro amor como un tesoro y enterrarlo en una isla desierta, donde jamás nadie lo pudiera tocar.
Sabía que seriamos grumete y capitán a la vez, aunando esfuerzos de babor a estribor para seguir a flote día tras día.
Escribiendo en el cuaderno de bitácora esa historia distinta que algún día, en una noche estrellada bajo la luz de la luna, leeríamos de nuevo.
Y al mirarnos, cantos de sirena sonarían a lo lejos para celebrar que a pesar de lo complicado de la travesía, conseguimos llegar a puerto sin naufragar.

     Javi A

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