Existe un dolor invisible que se te clava en el pecho como una daga afilada.
Y penetra tan hondo que te desgarra hasta los suspiros, ahogando poco a poco los sentimientos hasta dejarlos sin aliento.
Anulando cualquier intento por respirar un momento y obtener la fuerza necesaria para de tu cuerpo poderlo sacar.
Se alimenta de lágrimas que brotan de las heridas del corazón.
Y a medida que se derraman sin control, aprietan más y más, asfixiándote sin compasión hasta nublar los sentidos, la cordura y la razón.
Nace de la tristeza y la decepción!.
Compañeras de viaje de algo llamado amor.
Viven aletargadas en el fondo del equipaje y despiertan cuando llegas a una estación llamada dolor.
Apeándose contigo, para seguir el camino juntos en ese deambular errante que no te lleva a ningún lugar. Y por el cual, hasta el final te han de acompañar.
Quizás tengas suerte y no tarde en llegar otro tren hasta tu estación en el que te puedas subir y partir dejando atrás ese interminable dolor.
O quizás no!
Quizas tengas que vivir mucho tiempo soportándolo, sufriéndolo y padeciéndolo dentro de un silencio atronador que ni dormir te dejará.
Que succionará tus fuerzas hasta que apenas te puedas levantar.
Que borrará la sonrisa de tus labios y el brillo en tu mirar, dejando opaco todo a tu alrededor y mucha oscuridad.
Si algún día llegas a sentir algo así, jamás dejes de luchar!.
No te dejes vencer por su penar y sonríele a la vida que siempre te regalará un día más!
Javi A