Entre la ternura de una caricia y el sabor de un beso se encuentra este sentimiento.
Vive de los latidos de un corazón de deseos hambriento y de los sueños que cada madrugada se acurrucan junto a mi pecho.
Se deshace entre mis dedos cada vez que te presiento. Y mis manos te buscan entre las sábanas de mi lecho, acariciandolas dulcemente hasta imaginarme en ellas el calor de tu cuerpo.
Me tiembla hasta el alma en esos momentos y mantengo los ojos cerrados con el convencimiento de que si los abro…, te pierdo!
Y no quiero!
Por eso me quedó inmóvil…, en silencio! Esperando escuchar tu respiración para dar rienda suelta a mis deseos y hacerte el amor como jamás nadie te lo ha echo!.
Javi A.