Había nevado todo el día haciendo del paisaje una estampa navideña.
La nieve rodeaba por completo la cabaña que habían alquilado para pasar el fin de semana y la noche caía rápidamente sobre las montañas.
La luna teñía de plata el paisaje, invitando al recogimiento entre las mantas al calor de una chimenea encendida que apenas iluminaba el espacio justo para hacer más íntimo el momento.
Se acurrucaron en el suelo, habían extendido sobre él todo aquello que encontraron por los armarios y sobre las camas para estar cómodos y disfrutar de cada minuto frente al fuego aquella noche.
Apenas se escuchaba el crepitar de las llamas y el crujir de la leña al arder, el aroma de la madera quemándose se esparcía por cada rincón y el calor llenaba la estancia haciéndola más acogedora aún. Habían creado un momento soñado e inolvidable.
Se abrazaron juntando sus cuerpos bajo aquel montón de mantas y edredones, se sentían de un modo que nunca antes habían probado y las palabras fluían como susurros llenando los pocos huecos que quedaban entre los dos.
Hablaron de todo!.
Del pasado, del presente, del futuro… Rieron y hasta alguna lágrima se derramó mientras pasaban las horas rápidamente entre cafés y algún dulce que habían dispuesto para acompañarlo.
Así fue acabándose la noche, quemándose los minutos a la par que lo hacía la madera en la chimenea.
Palabra a palabra, beso a beso, mirada a mirada, mientras se amaban acurrucados entre sus sueños.
Y acabaron vencidos por el cansancio, que les durmió dulcemente, después de haberse hecho el amor de un modo diferente.
Javi A.