Había algo en ella que nublaba mis sentidos, un halo de ternura que atravesaba el silencio, envolviendo con su magia esos momentos donde la locura le ganaba el pulso a la cordura y la imaginación volaba hasta su cuerpo.
Nada era comparable a ese instante donde sentía sus labios comiéndome a besos o cuando acariciaba el viento imaginando su piel entre mis dedos.
Todo se volvía fuego, ardían los minutos y se paraba el tiempo, no había prisa…, tan solo sueños!
Javi A.
