Esa estrella

Logré ver en aquel tibio atardecer, tu mirada en el horizonte de mis sueños. Alcancé con mis dedos a rozarte dulcemente mientras acariciaba el viento. Y la brisa suave que mecía mis cabellos se volvió deseo en mi piel.
Me llegó tan dentro aquel reflejo, que iluminó el cielo por un momento y pude observar millones de estrellas sonriendo a la vez. Pero de entre todas ellas, una sonreía con más fulgor, encendiendo con su brillo este pobre corazón!.

                   Javi A.

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