Caminaré despacio a tu lado, como lo hace el tiempo cuando uno espera y se vuelve la condena de quién no sabe esperar, como cuando el reloj te embriaga con su dulce tic tac y te distancia de la realidad.
Moveré mis pies al compás de los tuyos, esperaré paciente si te paras y te acompañaré cuando comiences de nuevo a andar para no adelantarme ni quedarme atrás, avanzando los dos a la par como uno solo, dirigiéndonos hacia el mismo lugar, mirando al mismo horizonte sin echar la vista atrás.
Encontrarás en mí ese apoyo cuando te sientas desfallecer, pues estaré tan cerca siempre, que jamás podrás caer. Y si tropiezas mis brazos te sostendrán, te pondrán en pie de nuevo y seguiremos nuestro caminar.
Así que no temas al dudar o bacilar, ni si te has de equivocar, pues la vida es todo eso y mucho más. Pero ya no estarás sola, ya no habrá en tus días soledad porque siempre estaré a tu lado ofreciéndote mi mano y entonces verás…, que en mí puedes confiar.
Javi A.