Querida amiga.

Aquel día te vi llorar sin soltar una lágrima. Era tan evidente la tristeza en tu mirada que se contagiaba con sólo observarte.
Jamás imaginé que tuviera que encontrar una excusa para hablarte. Y ni así supe que decirte.
Quizás pensé que unas simples palabras podrían calmar lo que se te removía por dentro, pero enseguida me di cuenta que no iba a ser así.
Se te notaba el dolor en cada gesto. La angustia en cada paso que dábamos juntos en silencio. La impotencia en cada mirada vacía que nos cruzabamos.
Aquel día hubiera querido decirte tantas cosas!. Hubiera querido empujarte hacia esa libertad que tanto anhelabas y pedías a gritos sordos.
Si! De esos que solo los escuchas tu, pero todos a tu alrededor los sienten.
Hubiera querido abrirte los ojos. Pero tu los tenías abiertos ya, a pesar de que ignorantes como yo pensaramos que no.
Nunca crei que ya no tendría la oportunidad de decirte que estabas equivocada con el. Ni pensé que fuera yo el más adecuado para decírtelo.
Como iba a pensar que ese mismo día por la noche te arrebataran la vida y ya no podría abrazarte más, mi querida amiga de ojos tristes.
Es tan absurdo creer que alguien que dice que te quiere acabe asesinandote porque en su cabeza no hay más que rencor y odio hacia ti!!.
Tan absurdo pensar que un día llegarás a casa y dejaras de respirar por la brutalidad de un ser despreciable y comido por los celos.
Mi querida amiga de ojos tristes. Estabas tan guapa aquel día, que no quiero olvidarme de nuestra despedida y de tus palabras al hacerlo. Cuando me dijiste que él te amaba y tan sólo eran celos. Pero que tu lo tenias todo controlado y acabariais siendo felices.
Siempre me quedará eso dentro por no haber hecho nada para que hoy pudieras estar hablando conmigo de nuevo. Pero fue tu decisión.
Y te quería tanto, que siempre respeté tus sentimientos. Pero me odio por no haberlo hecho.
Sólo quería que supieras, mi querida amiga de ojos tristes, que al decirte todo esto tan solo trato de entender porque te fuiste. Y que allá donde te encuentres, estoy seguro que no estaras sola y que habrás dejado de sufrir.
Y te prometo algo.
Que las mujeres que quedan aquí tampoco lo estarán. Porque no queremos que ninguna más pase por donde pasaste tu.
Descansa ya y se feliz.

             Javi A.

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