Te busco en cada madrugada, porque sé que siempre me acompañas, que me persigues incansable con tu dulce mirada y aunque a veces te escondas en la oscuridad más opaca, te encuentro solo con levantar la mirada.
Y entonces, loco pensaran que estoy si supieran que te hablo de mis dramas, de mis sueños o quimeras, de mis mundos imaginarios o de lo que me da la gana. Que te cuento mis penas y solo tú ves mis lagrimas. Que sonrío en ocasiones y tú luz se agranda, que me enojo con el mundo y que tú me calmas.
Que en la soledad que cada noche me embarga, tú eres mi compañera de armas, que luchamos juntos contra viejos fantasmas y los derrotamos con la fuerza que da la sapiencia, el coraje y las ganas.
Eres fiel como ninguna, amiga del alma, paciente y serena, imperturbable dama de las noches más amargas y en las dulces madrugadas. Oyente insolente cuando te place y tierna voz en mi regazo cuando te necesito.
Acompañante en mi viaje, inundas de melodías el aire, danzando a mi vera cual bailarina errante, saltando entre nubes de corales, encendiendo la noche con tu brillo y guiando mi camino, para cada amanecer cuando te vas, despedirnos hasta que mi cielo vuelvas a surcar .
Javi A.
