Me gusta mirar la lluvia a través de la ventana. Escuchar el sutil sonido que hace al golpear el cristal y notar como llega ese olor a tierra mojada que me traslada a lugares lejanos.
Mi mente se acelera, intentando atrapar todos los momentos que siento cuando de improviso me invade la nostalgia.
Es tan intimo y personal ese instante, que se me pasan por la cabeza mil locuras para satisfacer mis deseos mas ilógicos.
Me encantaría salir sin paraguas a caminar bajo su manto húmedo, mientras la gente a mi alrededor escapa de ella y me observan incrédulos.
Seguro que piensan… ¨Donde va ese loco¨
Y pasear por las calles vacías sin pensar en nada más, que en ese placer inmenso de sentirme vivo al notar las gotas caer sobre mi rostro.
Empapándome hasta los huesos de pura energía.
Y saltar sobre los charcos como un niño travieso, riéndome de nada para sentir todo.
Que maravilla sería, si por azar llegara música a mis oídos de cualquier lugar cercano.
Y juro por mis pies mojados, que bailaría esa melodía imaginando un deseo tan imposible, como soñado:
-¨Que estuvieras bailando a mi lado¨.
Javi A.
