Ardo en deseos de hablarte dulcemente,
sacar de mi corazón la palabra escondida,
esa que vive ajena y del tiempo ausente,
quebrando los sentimientos del alma abatida.
Imagino en nuestra vida un breve momento,
en el que susurrándote al oído suavemente,
tu corazón encuentre en mi voz el sustento,
para cargar con el peso de esta pasión ardiente.
Cierro mis ojos al mundo dejándome llevar,
por la corriente que nos arrastra sin piedad,
imaginando mil mundos a donde llegar,
para asentar este amor que se nutre de la verdad.
Si pudiera arrancarle un trocito al tiempo,
buscaría sin duda aquel que de ti me hablara,
de la ternura y cariño que guarda tu cuerpo,
para descifrarlo y lograr que me amara.
Javi A.