Te voy a contar la historia de un caminante. Uno cualquiera!. Sin nombre ni apellidos, ni cara donde poderte reflejar.
Una persona como otra cualquiera, que guiaba sus pasos por la vida atendiendo sus demandas e intentando de la misma disfrutar…, como tú!.
Alguien que fue escogiendo caminos a medida que confluían las bifurcaciones. En ocasiones por propia iniciativa y en otras obligado por las circunstancias.
Como cualquier ser humano que se aventura a vivir!. Donde los acontecimientos cambian a medida que uno avanza y el devenir de los mismos te marca el camino a seguir.
El destino es muy caprichoso y en ocasiones le gusta jugar. Ofrecer encrucijadas llenas de dilemas que te ponen a pensar. Obligándote a razonar donde no tiene cabida la razón, donde se libran batallas entre la mente y el corazón sin saber si ganar o perder será lo mejor.
Y llega el momento donde uno debe optar por una de las alternativas que se plantean, arriesgando con ello un futuro aún por decidir y sin conocer el destino donde te ha de llevar esa decisión.
Y eliges!!!….
Te dije al principio que te contaría la historia de un caminante y lo he hecho!. Porque mientras avanzaba el texto te hacías protagonista de las palabras haciendo tuyos los hechos!.
Ese es el riesgo de vivir. El tener siempre que elegir, dejando atrás futuros que nunca han de venir y forjar el tuyo propio pensando siempre si te habrás de arrepentir.
Javi A.
