Alargas la mano con el temor colgado entre los dedos, intentando encontrar en el viento aquella caricia que te regaló el frío invierno. Aquella que te llenó de calor por un breve momento, despertando en ti dormidos sentimientos!.
Y cierras los ojos acariciando el aire, como el que acaricia una pluma con la punta de los dedos, imaginando sensaciones llenas de recuerdos, evocando al alma que entregó la vida dentro de aquel beso.
Y llega un silencio abrumador flotando en el ambiente, arrastrado por la brisa que trae el relente, humedeciendo los sueños que fueron baluarte de un instante que acarició tu mente.
Nada ya será igual, ni tampoco diferente!.
Solo será el halago de la vida que de vez en cuando te sorprende!. Te enviará retales de cariño un día cualquiera. Amablemente te los traerá el viento, te envolveran con la sutileza de un beso y llenaran los vacíos, los anhelos…, los sueños!
Javi A.
