Cuando miraba hacia dentro y me asomaba al balcón de mis sentimientos, contemplaba con felicidad y asombro, todas aquellas palabras que revoloteaban decididas por mi alma.
Las más bonitas las atrapaba y las cambiaba de lugar para entregártelas. Las seleccionaba con cariño para que cumplieran con su significado, formando frases que crecían, a medida que crecían los sueños.
Era un juego entre deseos y fantasías, donde plantaba la esperanza para que las leyeras y encontraras su esencia.
A veces dejaba de mirar y alguna se me escapaba. Salía rauda y veloz sin mí permiso a tu encuentro. Encontrándose contigo, a la vuelta de aquella esquina donde se escondían los sueños.
Han sido tantas las palabras en todo este tiempo, que podría haber escrito una historia de alas, proyectos, aspiraciones y anhelos.
Pero se quedó en el tintero donde viven los miedos.
Y de vez en cuando me acerco al borde con tiento, para obsérvalas de nuevo en silencio. Quedándome inmóvil, mientras las veo planear sin destino por el espacio y el tiempo.

               Javi A. 

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