Regálame el tiempo que perdí buscándote en cada noche que no te encontré. Dame el aire que necesito para respirar y deja que un susurro tuyo acaricie suavemente mi vida, para saciarme de ti mientras aspiro de tu esencia y te siento entre mis venas recorriendo mi cuerpo, como la sangre que viaja por ellas y al verte se altera.
Obligame a mirarte de frente, para nunca de vista perderte.
Y aunque caminara a tu lado, no me sueltes nunca la mano, déjala prendida de por vida a tu corazón, para sujetar este amor que pesa tanto sin poder rozar tus labios.
Cuenta conmigo los minutos que del tiempo se van descolgando mientras recogemos algunos, que perdidos, el viento se había ido llevando a la morada del olvido.
Y guardemos su latido junto al nuestro para así darles sentido.
Acompáñame en mi viaje sin preguntas y deja vacío tu equipaje de respuestas.
Llenémonos con palabras nuevas y arranquemos las etiquetas de la prisa, para así posar tiernamente nuestras vidas, en aquellas estaciones donde reine la alegría y pasar de largo de las que viva la desdicha.
Entrégame tu vida y te regalare la mía sin dudar.
Solo así te pudiera dar aquello que anhelas en tu soñar, pues si la tuviera, de ella habré de cuidar como si la mía fuera.
Y si mimarla cada anochecer entre suspiros con el sabor de tus labios pudiera, seria todo mi placer cubierto con tus ganas y mi dicha al unísono completada.
Recuérdame cada día el porqué de este amor y yo te responderé con un ¨te quiero¨ que se te clavará en el corazón, deshojando con su palpitar en cada amanecer, los motivos de lo que dice mi mirada cuando en tus ojos se planta.
Y descifraré en tu sonrisa el placer inmenso de tenerte a mi abrazada, mientras despiertas al alba de los sueños que te atan a mi alma y te nutres de mi amor para sentirte cada día más amada.

                                            Javi A.

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