He escrito palabras en el cielo que aprendieron solas a volar. Palabras que surgieron de entre mis dedos sin haberlas llamado, empapando las nubes con la sangre de mi corazón. Tiñendo de rojo los atardeceres mientras partía el sol hacia lugares por mi desconocidos, donde su luz pudiera descansar.
Y al descender por el horizonte, perdiéndose entre el cielo y el mar, se dejaron por el arrastrar, acompañándolo en su viaje sin final.
Y volaron como pluma errante mecida por la brisa otoñal, descendiendo una tras otra a capricho del viento que juega con los sueños, repartiendo sentimientos al azar.

            Javi A.

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