Tengo un sitio guardado para ti cerca de mi. Un lugar acogedor y sencillo donde tomar el tiempo calentito, que ya empieza a hacer frío.
Lo encontré de casualidad y al instante pensé en ti. No sé porque, pero fuiste tú la persona que deseaba estuviera allí conmigo.
Y me senté sintiendo tu presencia a mi espalda, soñando que al volverme sería en esa silla donde te encontrara.
Y el instinto que guía mis sueños me hizo girar la cabeza.
Sin razón aparente, más allá de la curiosidad que tenía mi mente.
Y al hacerlo, vi tus ojos por primera vez mirándome fijamente como preguntándose: que mira este impertinente?.
Pero algo que nadie podría explicar, consiguió que pudiera pronunciar seguidas tres palabras.
Y al parecer fueron mágicas.
Porque hoy tanto tiempo después, al volver a este rincón, tu recuerdo me obliga a soñar de nuevo.
Y como un bucle en el tiempo, sentarme de espaldas a lo incierto.
Javi A