Escribiste en todo mi cuerpo, palabras desconocidas para mi con tus dedos. Le diste significado a todo ese silencio que llenaba mis sueños, a la vida que pensaba que tenía controlada.
Fue tu alma la que a gritos encendió las madrugadas, la que me entregó historias para luego a solas recordarlas.
Me di por completo, como un libro abierto de páginas en blanco que fuiste rellenando a medida que dentro de mi te fuiste colando.
Y se fue escribiendo cada página con te quieros. Se fueron escribiendo solas con momentos al amor entregados.
Y ese libro de páginas en blanco, hoy se puede leer en tu mirada, en cada dedo de tu mano, en unos labios apasionados, en un cuerpo que se siente amado.
Y se siente en cada palabra, en cada gesto, en cada sueño escondido dentro de sus espacios en blanco, se puede leer en cada latido y en cada pliegue de sus hojas…, porque aún de escribirse, no ha acabado.
Javi A.
