Y las estrellas de repente se llenaron de ti una noche de primavera.
Se volvieron luz en mi oscuridad y fuerza para mi corazón.
Me dejé llevar por la vida a la deriva y cada madrugada te buscaba sin cesar, en todos aquellos lugares que jamás de mi memoria se irán.
Me quede sentado esperando que amaneciera y nunca más volvió a salir el sol.
Un día dejaré de contar esas pequeñas luces blancas en el firmamento y llenaré con nuevos sueños donde siempre estarás…, mi tiempo.
Y tu me acompañaras, aunque solo sea en mi pensamiento.
Javi A.