Es constante el palpitar de mis sentidos cuando me entretengo en tus caderas. Un flujo imperceptible de argumentos se vuelcan en mí mente y la imaginación corre a raudales por las curvas que delinean el aroma de tu piel…, atrayéndome como las abejas a la miel.
Es como el fruto prohibido que anhelan aquellos que no pueden tenerte.
El exuberante deleite que al perderme entre tus abruptos atributos crece y crece, endulzando la vista hasta dejar de verte.
Y entonces sentirte!. Traerte!. Tenerte!.
Que fácil es hacerte del todo mía y calmar estas ganas. Amanecer entre tus dedos que te piden a gritos ese calor que nace de tus entrañas y llegar al paraíso para quedarme eternamente hasta quitarlas.
Beber del fondo del pozo de tus deseos. Conocer lo dulce que brota de tus sueños cuando me llamas y caer hasta el abismo sin pensar en nada.
Y de repente todo cambia!. Todo se vuelve nada!.
Nace una luz que ilumina el alba y un vacío me aplasta. Un vacío que espero llenar cuando vuelva la madrugada.

              Javi A.

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