Divina sensación la de aquellos momentos donde me encontré a mi mismo y supe de verdad quien soy.
Bendita sensación que recorría mi alma, adentradose hasta el fondo sin dejar por el camino nada.
Aquella soledad que siempre brega con nostalgia y define quien eres sin dar tregua a tu calma.
Esa es la que quiero que me llegue por la espalda y me empuje hacía adelante para vivir la vida con ganas.
Javi A.