Me gusta la dulce provocación de tus dedos y el ardiente aliento, que sutil como la brisa del mar un día de verano, acaricia mis sueños y me seduce al pensamiento.
Me acojes en las cálidas curvas de tu cuerpo y entre susurros y caricias en ellas me pierdo, buscando placeres ocultos llenos de aparente deseo.
Provocas y lo haces con descaro!!!.
Sin tapujos ni preámbulos, buscando entrar sin permiso donde no te han invitado y aun así, te estaba esperando.
Y entregando hasta el ultimo gemido, hasta la ultima gota de deseo húmedo que recorre tu piel por el sol tostada, te vuelves marejada en un mar en calma haciendo que el mismo Neptuno te desee entre las olas y te busque en la arena caliente de tus sabanas.

                                          Javi A.

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