Había algo en aquella forma de mirarme que me hacia temblar. Un modo de observarme que me daba pie a soñar.
Dentro de aquella mirada encontraba una serenidad que tenía perdida. Y hallaba en sus pupilas…, aquella calma que solo me regala el tiempo al sentarme frente al mar.
Es que tenía un modo de mirarme que ya no necesitaba nada más, porque había una vida dentro de sus ojos y todo un universo por explorar.
Javi A.