Y te entregas con el alma después de empeñar el corazón, los sentimientos y la misma vida!.
Te lanzas a un vacío inmenso, donde el mismo eco es el reflejo de aquellos pensamientos que te hicieron saltar. Donde la caída, que a medida que desciendes se hace fría, rebosa de oscuridad que no alcanzas a ver, pero si a palpar.
Porque es mejor llevar los ojos cerrados y la mente abierta, para cuando te vayas acercando al fondo, saber cuando debes parar y los pies en la tierra posar.
Entonces será cuando te des cuenta de tanto vacío que te rodea, de tanto frío que a tu alrededor no calma, ni siquiera el calor que emana de tu interior.
Y se muere la Primavera para que el Otoño que llega, deshoje lo que te queda dentro del corazón y el Invierno acabe congelando cualquier atisbo de amor.
Porque no hay Verano sin calor, ni sueño que no ilumine con su luz el sol. Ni remanso de paz donde saciar tu soledad…, cuando no paras de mirar atrás.

              Javi A.

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