Yo no se donde me lleve el viento, ni donde me arrastrará la corriente cuando llegue el momento.
No sé que es aquello que siempre observo en el horizonte. Impasible y quieto, como esperando algo que nunca llega, pero voy directo hacia ello.
No comprendo este sinsentido que la vida me pone en medio. Ni sé como saltarlo, bordearlo o evitarlo para que no me arrastre en su intento.
Me abandono entre sombras que tapan la claridad del azul del cielo y apagan la luz de un sol que calienta hasta quitarte el aliento.
Me pierdo en ese espeso frío que envuelve cada esquina y en el fondo de un sueño que se advierte incierto entre tanto miedo.
Y me envuelvo en mis pensamientos. Arropándome con ellos para conseguir el calor que le devuelva la energía a mi cuerpo.
Procurando no volar muy alto por si se para el viento.
Recordando que la vida es más corta de lo que cree un niño y más larga de lo que anhela un viejo.
Y por eso hay que vivirla antes de que te la robe el tiempo.
Javi A.