Los sueños no solo se sueñan…, también se deben vivir!.
Hoy deseo empezar con esta frase, que lleva días rondando por mi cabeza como un martillo pilón.
Y es que, encontrar motivos para luchar por ellos a ciertas alturas de la vida, se hace muy cuesta arriba.
No solo pesan las experiencias, también aprietan las decepciones y duelen los tropiezos.
Podemos decir, que a “casi” todos en algún momento, el camino se le ha tornado duro y cuesta arriba.
Que la mayoría, hemos tenido que estamparnos contra el fondo, para aprender de nuevo y subir a la superficie a respirar.
Y básicamente en eso consiste la vida.
En el conjunto de vivencias y momentos, en la suma de alegrías y desastres.
De todo ello, se hace uno el balance y define lo que es en el presente.
Y es aquí donde quería llegar.
Porque pasamos el tiempo imaginando, soñando, viviendo situaciones en la mente que nunca llegan a hacerse realidad. Y en cierto modo eso nos hace sufrir o sentirnos incompletos.
Nosotros nos ponemos las trabas y los impedimentos para no hacerlo en muchas de las ocasiones. Creamos las excusas y nos dejamos engañar por ellas para justificarnos.
Vivimos a merced de los intentos. De los fallidos impulsos. De los momentos negados al tiempo. Suplimos con creces la realidad con fantasía y acabamos viviendo un “cuento”.
Lo malo, es que los cuentos en la vida real no acaban igual. Y al terminarse te llega una sobredosis de esa realidad.
Entonces comienza otro camino, otros sueños, otras direcciones por dónde dirigir lo que quede de ti.
A veces arrastrándote y en otras ocasiones caminando con firmeza para alcanzar nuevos objetivos.
Con todo y con ello, siempre queda la enseñanza de lo vivido y un modo diferente de ver algunas cosas.
Pues aprovéchalas en tu beneficio y no dejes nunca de soñar, porque siempre llegará ese momento donde a pesar de todo, puedas vivirlos y hacerlos realidad.

         Javi A. 

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